TENDINT PONTS


Hoşgeldiniz.
Aquest bloc vol contribuir a tendir ponts.
Ponts entre cultures, entre cultura i societat, entre raó i sentiments.
Se escribe, aleatoriamente, en la lenguas que conozco o me gustan.
Aυτό είναι το σπίτι σας, i hope you will like it.



In memoriam: 77 años del asesinato de Federico García Lorca

Se cumplen 77 años del asesinato de Federico García Lorca. Cerca de Víznar (Granada), en la madrugada del 18 de Agosto de 1936, era fusilado por el ejército franquista. Su delito: ser un hombre libre, progresista, homosexual, republicano, y que puso la cultura al alcance de las gentes, a través de su obra y la experiencia artística y pedagógica de La Barraca.

Como cada año, reivindicamos aquí modestamente su figura a través de los ojos de otros artistas que han sido influenciados por Lorca, en una fusión de música y literatura lorquianas.

Primero, poned en marcha el reproductor de Youtube. 

Podeis elegir que suene la versión de Enrique Morente y Lagartija Nick de Pequeño Vals Vienés, un poema de Lorca acompañado de una recopilación interesantísima de imágenes de Lorca y su obra.
O si lo preferís, podeis abrir Take this waltz, la adaptación de Leonard Cohen del mismo poema de Lorca.

A continuación, y mientras suena la música, podeis leer algunos escritos de otros autores que han homenajeado a Lorca.










ODISEAS ELITIS (fragmentos de Cartas boca arriba):
"La idea del "poeta popular" en la persona de éste último, por primera vez toma su auténtico significado. " [...] "De naturaleza innovadora y radical logró trabajar para el nuevo arte y para la revolución, sin convertirse ni por un momento en un sabihondo que monologa o en un propagandista que se politiza." [...] "¡Adiós, Federico García Lorca! El pistoletazo que te abatió ante el muro de piedra de un pueblo de tu patria, nada consiguió hacer. La fuerza del pueblo que amaste resucita ahora tus palabras para siempre y sabes tú cuánto más vale la lágrima de un campesino que todos los premios de las Academias, cuánto más elevada muestra de vida -que un trozo de oro- se hace la hoja de plátano aquella que en las mañanas empañadas envía en compañía el norte sobre los hombros de los rebeldes que luchan".


MIGUEL HERNÁNDEZ (fragmento de Elegía primera):
"Silencioso, desierto, polvoriento
en la muerte desierta,
parece que tu lengua, que tu aliento,
los ha cerrado el golpe de una puerta.

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía,
por una tierra que el silencio alfombra,
que el ciprés apetece más sombría.

Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria".


JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO (Me cuentan como fué):
"...amigo: y le llevaron a Víznar; monte arriba; mientras lejos Granada hermosísima y triste como una niña sola palidecía igual que García Lorca bajo la despiadada luz del alba. Y entonces él -como hará dentro de unos cuarenta años- repitió el gesto de Boabdil el Chico el último rey moro de Granada y volvió la cabeza por mirarla otra vez; y gritó y gritó; y lloró; con tristeza y con rabia...
¡Ay!
Poeta como éste
ya no le hay".


ANTONIO MACHADO (El crimen fué en Granada).

I. El crimen
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

II. El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

III.
Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


PABLO NERUDA (fragmento de Oda a Federico García Lorca):
"Si pudiera llorar de miedo en una casa sola,
si pudiera sacarme los ojos y comérmelos,
lo haría por tu voz de naranjo enlutado
y por tu poesía que sale dando gritos.

Porque por ti pintan de azul los hospitales
y crecen las escuelas y los barrios marítimos,
y se pueblan de plumas los ángeles heridos,
y se cubren de escamas los pescados nupciales,
y van volando al cielo los erizos:
por ti las sastrerías con sus negras membranas
se llenan de cucharas y de sangre
y tragan cintas rotas, y se matan a besos,
y se visten de blanco.

Cuando vuelas vestido de durazno,
cuando ríes con risa de arroz huracanado,
cuando para cantar sacudes las arterias y los dientes,
la garganta y los dedos,
me moriría por lo dulce que eres,
me moriría por los lagos rojos
en donde en medio del otoño vives
con un corcel caído y un dios ensangrentado,
me moriría por los cementerios
que como cenicientos ríos pasan
con agua y tumbas,
de noche, entre campanas ahogadas:
ríos espesos como dormitorios
de soldados enfermos, que de súbito crecen
hacia la muerte en ríos con números de mármol
y coronas podridas, y aceites funerales:
me moriría por verte de noche
mirar pasar las cruces anegadas,
de pie llorando,
porque ante el río de la muerte lloras
abandonadamente, heridamente,
lloras llorando, con los ojos llenos
de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas."


RAFAEL ALBERTI (A Federico García Lorca).
Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
en largo ciervo de agua convertido,
hacia el mar de las albas claridades,
del martín-pescador mecido nido;

que yo saldré a esperarte, amortecido,

hecho junco, a las altas soledades,
herido por el aire y requerido
por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío,
mi nombre en esas aguas corredoras,
que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,

vuélvete a tus montañas trepadoras,
ciervo de espuma, rey del monterío.



LUIS CERNUDA (Fragmento de A un poeta muerto).
Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
Que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;

Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
En un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.