TENDINT PONTS


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ESTAMBUL. CIUDAD Y RECUERDOS (ORHAN PAMUK)


Estos días he acabado el libro Estambul. Ciudad y recuerdos (Istanbul. Hatıralar ve Şehir), del escritor turco Orhan Pamuk, que en 2006 recibió el Nobel de Literatura, único escritor en lengua turca que lo posee.

Es una autobiografía de una parte de su vida, hasta la época de la Universidad. Está completamente centrada en Estambul, la ciudad donde nació, creció y se educó Pamuk, y a la que ama con veneración pero sin excesos líricos. Es tan cruel con ella, como entregado a describir sus lugares más fascinantes.

La verdad es que el libro, de más de 600 páginas, es una maravilla. No solo por las magníficas descripciones de los barrios y las gentes, acompañadas de acertadísimas fotografías e ilustraciones, sino también por una contextualización social y política muy buena.

Pamuk pertenece a una familia adinerada que poco a poco se va arruinando, pero que será lo suficientemente acaudalada como para dar al autor una infancia y una adolescencia riquísima en vivencias y marcada por una fuerte componente intelectual. Sus sucesivas casas, en los mejores barrios de Estambul con vistas al Bósforo, serán como un miembro más de la familia y ayudaran a desarrollar el sentido estético del autor, antes inclinado a la pintura que a la literatura.

Leyendo te dan ganas de pasear por Beyoglu, Nisantasi, Cihangir o Taksim. O de coger un pequeño bote y remontar el Bósforo para ver los palacetes otomanos, las murallas rumíes...

No me extraña que el nacionalismo conservador turco se la tenga jurada: hay una crítica fuertísima a los principios del kemalismo más ortodoxo, ya que el autor considera que la occidentalización de Turquia se hizo sin dirección ni criterio, sino al estilo de los nuevos ricos que copian modelos en boga, sin atenerse a la propia tradición histórica ni a las posibilidades reales del país. Su descripción amarga de la decadencia de la excapital de tres imperios me fascina, y me parece de grandísima calidad, no solo literararia, sino politológica.

Además, el libro combina con acierto escenas familiares, vivencias graciosas, manías del autor, y descripciones historicistas, con lo que el resultado es muy completo.

No cuento más para no quitar interés a los/las que lo quieran leer y conocer un poco más de esa ciudad interminable que es Estambul. Yo, en 15 días volveré allí, y comprobaré un poco más de cerca la veracidad de lo leido.

6 comentarios:

ENRIC dijo...

Merhaba Toni,Καλησπέρα, iyi akşamlar!!
Tal y como empecé en mi blog la corta respuesta a tu comentario quiero, aquí, reproducir las mismas palabras: noktamek üzere uçmak !! Eyvallah arkadaşım !!! (a punto de volar !, Así sea amigo mio! Içinde Istanbul çabuk!!).
La visión que Pamuk nos expone del Istanbul vivido en su infancia me ha recordado, en algunos momentos, la Barcelona triste y oscura de las zonas mas viejas en los años bien entrados después de la posguerra. Las imágenes que me contaron mis abuelos y también mis padres de calles oscuras y bares entre la niebla, de borrachos huidizos y el sentimiento de frustración perenne que soportaban los jóvenes con inquietudes, aquellos que habían podido catar algún libro prohibido e, incluso, pasaron la frontera francesa en algún momento viendo cuan diferente era la vida allí.
El Istambul que, como retrata Robert D. Kaplan en su “Rumbo a Tartaria”, deja escapar una mezcla de olores que marca indeleblemente los sentimientos del amante estambulí, esos de gasolina, agua salada y tabaco fuerte y que él denomina como “mezcla mágica” son los que uno puede sentir, en muchos momentos, al vivir el libro de Pamuk.
De todos esos barrios que has nombrado y de los cuales Orhan Pamuk detalla escenas impagables, poco queda. La verdad es que Beyoğlu, Nişantaşı y Taksim son lugares llenos de encanto, de vida y de atractivos sin fin pero, tú, que ya comienzas a conocerme un poco, sabes muy bien de mi devilidad por el de Fener. Sin duda uno de los lugares más autenticos de Istanbul, más Istambulíes de Istambul.
Si me permites te sugeriré una pequeña cosa para tu viaje: llega a Fener a hora temprana de la mañana (los estambulís son madrugadores y muy pronto la vida se activa en las calles). Accede desde Fatih, por ejemplo desde Halic cadde. Callejea en dirección a Aykapi, hacia el Cuerno de Oro. Nútrete del aroma que escapa de los hornos de pan recén hecho, mira como colocan la carne en los asadores de döner y al os viejos tomándose su tercer té de la mañana frente a un tablero de backgammon y con el sempiterno cigarrillo liado a mano colgándole del bezo como un apéndice o extemidad. Verás a los niños dirigiéndose a las escules. Verás a las mujeres comprando carne y verduras. Pasarás frente a casas de madera, de esas que Pamuk explica eran espectáculo pirotécnico, hermosas, decadentes a no poder más. Intenta colarte en un “partidillo” de pelota de esos que los chavales improvisan en cualquier tramo de la calle. Grita gooooool !! Grita benim benim !!!. Despeinate, entra en un a taberna y pide Rakı, y tómalo lentamente, mirando a tu alrededor como la vida transcurre líquida, como progamada, prácticamente igual que en nuestros barrios, en nuestras callejuelas del Casc antic o del Poble nou.
No quiero seguir. Debo parar.
Nada, ya seguiremos comentando la jugada (espero que antes de que partas).
Recibe un cordial saludo camarada.

Maraki dijo...

Hola Toni

Me gustó mucho la entrada que has dedicado a Pamuk.

Creo que este libro cuenta cosas de un Estambul que no ha llegado a Grecia(o, por lo menos, a mí), convivencias, formas de ver la evolución del país, la europeización, la tradición.... ideas que no son las que me habían llegado: Hubo un momento en el que lo que se llevaba era la modernidad, europeizarse, y todos los de alta posición se apuntaron a ello.
Cuenta detalles, comprar una radio, vestir a la europea, vivir en un bloque de apartamentos.... pero además en el ambiente lo que había era una nostalgia de los tiempos vividos, aquellos en los que los turcos dominaban el mundo. Y el sentimiento que reina es el de querer que aquello vuelva. Entonces se produce una terrible contradicción interior que se manifiesta en todos los aspectos de la vida.

De verdad, cuando avanzaba el libro, no encontraba cuál era su postura, si una apuesta por la europeización o una nostalgia por la vuelta a tiempos pasados.
Además, creo que su visión es muy personal.
Cuenta las cosas desde su situación, que es privilegiada con respecto al resto de la población que vive en una situación peor, y además está el tema de la religión, no solo es política, sino también nostalgia religiosa.

Sin embargo, lo que me ha quedado claro leyendo el libro es: la melancolía colectiva que sufre este país a causa de esta terrible contradicción interior.
En ello, turcos y griegos nos parecemos mucho, creo.

Un saludo,
Maraki

Toni Salado dijo...

Merhaba Enric! Gracias por tu extensa descripción, y por tus buenos consejos sobre que debo conocer de Estambul.

Esta vez duermo en Kadiköy, parte Anatolia como sabes, así que me centraré más en conocer Beylerbeyi, Üsküdar, Moda, Bostanci...Pero si puedo, me pasaré por Fener como me aconsejas, siempre es un placer acercarse luego a Eyüp a tomar algo en el Pierre Lotti Café...:)

Görüsürüz!

Toni Salado dijo...

Γεια σου Μαρακη! Ευχαριστω!

Me alegra que te haya gustado mi entrada sobre Pamuk. Es verdad que su punto de vista es muy peculiar, y que esta muy influenciado por el status social de su familia.

A veces es dificil saber que es lo que realmente critica; yo creo que él le hubiese gustado una Turquía ilustrada, liberal, y laica, pero con una identidad propia que pusiera en valor el legado histórico; y lo que se encontró fué una Turquia cerrada, con un esnobismo de nuevos ricos, y con un decadencia generalizada por su aislamiento del resto del mundo.

En realidad, me recuerda tambien al caso español: paises que no han tenido opción a una revolución liberal "a la francesa" y que han arrastrado hasta el siglo XX la monarquía, el feudalismo, la superstición religiosa, la decandencia de sus antiguas glorias coloniales, etc...

En todo caso, el libro de Pamuk es un buen comienzo para cogerle el pulso a la ciudad, a la Turquía contemporánea, y sobretodo, para alejarse de los topicazos y de los bodrios tipo "Pasión Turca"...

Τα λεμε Μαρακη!

Nikos-Emmanuel dijo...

Γεια σου Τόνι!

Yo no he leído el libro. Lo tengo pero nunca encuentro el momento de comenzarlo. En realidad, me da cierta pereza: veo el enorme tocho y vuelvo la vista hacia mis poetas griegos...¡qué le voy a hacer! Mi "Pasión" es "Griega".

Creo que voy esperar a que regreses, a que nos des tu opinión sobre la semajanza o no entre la Estambul de Pamuk y la que tú te has encontrado.

Σ' ευχαριστώ πάρα πολύ γι' αυτό το ποστ! Να είσαι και να περνάς καλά.

Τα λέμε!

Toni Salado dijo...

Jejeje Nikos, gracias por la confianza en mis opiniones, jejeje...No te defrauaré: escribiré sobre eso a mi vuelta de Estambul, pero igualmente, échale una ojeadita al libro, que merece la pena. Yo también soy filohelénico, y de hecho, una de las cosas que critica Pamuk es la persecución que sufrió la lengua griega, armenia, kurda, etc. durante la implantación de la República Turca.

Καλα σαββατοκιριακο! Τα λεμε!